Capítulo 306

Elara

Cuatro días de nada. Conté cada hora de ese silencio como un avaro cuenta monedas en las que ya decidió no confiar, y para la cuarta noche casi había dejado de estremecerme cada vez que la puerta se movía.

No pasó nada. Las patrullas volvieron a casa con lodo en las botas y sin sangre en las...

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