Capítulo 35

Elara

El silencio que siguió a la declaración de Caius fue absoluto, de esos silencios que preceden a la rendición o al derramamiento de sangre. Me quedé inmóvil en el centro de la cámara, con el brazo herido todavía goteando sangre sobre el mármol impoluto, mientras observaba cómo la temperatura p...

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