Capítulo 155

Sabía que ella no tenía la respuesta, y yo no tenía esperanza.

—Deja de darme falsas esperanzas, Hestia. He aceptado mi destino —dije con firmeza esta vez. Ella exhaló por la nariz porque no tenía más explicaciones que darme. No había nada más. Era la verdad, y nadie podía negarlo. Él me odiaba y es...

Inicia sesión y continúa leyendo