Capítulo 16 Macho machote

—¡Ja! Ni en tus sueños más locos, Mercer —bufé, apartando mi pierna de la suya por debajo de la mesa como si quemara—. Primero me meto a un convento de clausura antes que suspirar por un jefe mandón que desayuna café amargo.

Volteé mis ojos, su arrogancia y seguridad de macho machote me pone de un b...

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