Capítulo 256

Punto de vista de Victor

Ella se rió, baja y suave, como el viento rozando una oreja.

—Tu lobo está callado hoy —murmuró, y la yema de su dedo trazó despacio el recorrido de la vena que latía en mi pecho—. No estuviste inquieto en absoluto mientras yo entrenaba.

—Porque sabía que ibas a ganar.

L...

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