Capítulo 11 11

—Yo no he llamado a nadie.

Prudencia seguía en la puerta, con una mano aferrada al marco.

—Entonces alguien lo hizo con su voz.

Roque terminó de abrocharse la camisa.

—Cayo no entra.

—Quiero hablar con él.

—No.

Lo miré.

—No empiece.

—Acaba de escuchar que alguien utilizó su voz para traer a un Murie...

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