Capítulo 24 24

—¿Mañana por la noche?

La mano marcada en el cristal desapareció.

Leocadia tardó en responder.

—A medianoche.

Roque cerró la cortina de un tirón.

—No voy a permitirlo.

—Qué alivio —dije—. Seguro que la casa estaba esperando tu autorización.

Me miró.

—No bromees.

—Si dejo de bromear, empiezo a lanzar...

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