Capítulo 28 28

—Especialmente si digo que no.

Roque apretó mi mano y empezó a bajar las escaleras.

Yo fui detrás.

El vestíbulo estaba oscuro. Solo ardían dos lámparas junto a la puerta principal. Prudencia y Xiomara aguardaban cerca del comedor.

—Esto me parece una idea horrible —dijo Xiomara.

—Estamos de acuerdo ...

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