Capítulo 29 29

―¿Entre él y mi libertad?

Leocadia no respondió enseguida.

La marca de mi mano seguía ardiendo. Roque me sujetaba por el codo, más pálido que hacía un minuto.

―Explícalo ―dije.

La voz llegó desde arriba.

―La casa quiere saber cuánto estás dispuesta a entregar.

―Pues que empiece por pedirme algo razo...

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