Capítulo 32 32

—Eso es lo que Roque cree.

Me quedé mirando a Leocadia.

El vestido azul se movía con el viento. Su cabello también. Tenía las mejillas pálidas, pero había color en sus labios y barro en el borde de la falda.

Barro.

Los fantasmas no deberían ensuciarse los zapatos.

—Acércate.

—No.

Sonrió.

—Bien. Al m...

Inicia sesión y continúa leyendo