Capítulo 40 40

—Entonces, cuando vuelvas, voy a tener que enamorarme de ti otra vez.

Roque dijo la frase mirándome como si pudiera memorizarme a fuerza de insistencia.

—Qué presión —murmuré.

Xiomara cogió el libro verde y lo cerró de golpe.

—Yo voto por demandar a la casa.

—¿Ante quién? —preguntó Cayo.

—No arruine...

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