Capítulo 47 47

—No, Roque. Esta vez recordar puede ser lo peor.

Hubo un silencio breve.

—Entonces no te tocaré.

—Lo dices muy fácil.

—Porque todavía no estás delante.

Eso consiguió hacerme sonreír.

—Exactamente.

A la mañana siguiente, Prudencia confirmó la parte que faltaba.

Podíamos vernos.

La regla solo prohibía...

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