Capítulo 49 49

—Si solo puedo tocarte una vez esta noche, no pienso desperdiciarlo en tu mano.

Miré la suya suspendida entre nosotros.

—Qué poco romántico.

—Estoy intentando administrar recursos.

—Eso suena peor.

Roque sonrió.

La verja seguía abierta apenas lo suficiente para que pudiéramos acercarnos. Ninguno cru...

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