CAPÍTULO CIENTO TREINTA Y CUATRO

MELO

Los agentes y Junior regresan con la cara hecha mierda y casi me echo a reír. He manejado esta ciudad desde mucho antes de quedarme con el puesto del Don. Nunca será fácil atraparme.

—Vámonos de aquí —dice Chad Kingston Junior a su padre y a su tío.

—Ahora, Junior, esa no es la manera d...

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