CAPÍTULO CIENTO SETENTA

MELO

—¡Joder!

El muy bastardo se volvió a escapar. La casa está vacía, excepto por una nota adhesiva con una carita sonriente que pegó en la parte de atrás de la puerta. Arrugo la nota y la lanzo lo más lejos que puedo.

—Esto está jodido. ¡Jodidísimo!

—Oye, está bien. Lo atraparemos la próxima v...

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