CAPÍTULO CIENTO SETENTA Y DOS

MELO

Suena mi teléfono y contesto de inmediato. Bella y la bebé deberían estar a salvo, pero quería estar localizable por si pasaba algo.

—Háblame —le digo a Rocco en cuanto contesto.

—Jefe, se fue.

Me incorporo y quito las piernas del tablero al instante.

—¿Quién se fue?

—La señora Bella. Fue...

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