Capítulo 10

Sentí una mano en mi frente, abrí los ojos rápidamente y mis ojos se movieron en todas direcciones.

—Relájate Andrea, soy yo —la profunda voz de Emil Ferrari recorrió todo mi cuerpo de una vez, enviando chispas y cosquilleos por toda mi piel.

—¿Por qué estás aquí? —le pregunté.

Mi voz era baja y ...

Inicia sesión y continúa leyendo