Capítulo 54 Fuego y hielo

Los brazos de Hugo seguían rodeándola cuando se dio cuenta de que su propia contención estaba cediendo. La risa suave de ella, el calor de su cuerpo pegado al suyo... todo era demasiado. Su respiración se hizo más profunda, y supo que, si no se iba en ese momento, ya no habría vuelta atrás.

—Deberí...

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