Capítulo 81 Los rumores son ciertos

La finca de los Sinclair resplandecía como una joya de la corona contra la franja oscura del horizonte de Melbourne. Al caer la tarde, el camino de entrada, largo y serpenteante, se había convertido en un desfile lento de autos negros y elegantes, con faros relucientes; cada vehículo avanzaba con su...

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