Capítulo 90 Sombra cálida

Sophie tenía una mano firme en el volante y la otra apretaba el teléfono contra la oreja.

—Ya te lo dije, Hugo, nos vamos por un par de días. Te mantendré al tanto, no te preocupes.

Del otro lado de la línea, la voz de Hugo traía su aspereza habitual.

—Sophie, ¿por qué estás manejando y hablando ...

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