CAP. 255

La cena no fue del todo solemne. Solo fue tranquila.

El peso del día se asentó pesadamente sobre mis hombros mientras salía por las grandes puertas del palacio, el aire fresco de la noche mordió mi piel, alejándome aún más de las festividades dentro. El jardín se extendía ante mí, sus senderos serpe...

Inicia sesión y continúa leyendo