CAPÍTULO 105

ALINA

La puerta se cerró con una pesadez definitiva, del tipo que perdura en el aire mucho después de que la sombra de Vasil Dimitri se hubiera deslizado fuera de la habitación. Durante un largo momento, me quedé ahí, recostada contra las almohadas, mirando al techo como si el yeso pudiera abri...

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