CAPÍTULO 106

ALINA

Las manos de Alexander subieron por mis brazos, fuertes e inflexibles, atrayéndome contra él.

—Alina… —Su voz era baja, ronca, un susurro que hizo que mi piel se erizara.

*Sus labios rozaron los míos, lentos, probando, hasta que se profundizaron, robándome el aliento. Apenas tuve ti...

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