CAPÍTULO 134

ALEXANDER

Me pasé una mano por el cabello mojado, los dedos enredándose en los mechones, tirando lo suficientemente fuerte como para doler. El dolor no hacía nada para silenciar el ruido en mi cabeza.

Esas malditas cicatrices en su espalda.

Se repetían en mi mente como una película atascada en...

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