CAPÍTULO 150

ALINA

—No pares —supliqué, las palabras saliendo en un susurro desesperado, roto, antes de que pudiera contenerlas.

—¡No jodas, no pares!

Sus ojos se encendieron de emoción ante mis palabras.

—Mierda —exhaló, la voz quebrándose al borde del control.

—¿Estás segura? Porque si no—

Mi cuerpo ...

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