CAPÍTULO 163

ALINA

—¿Quién carajos te mandó esas flores?

La cabeza se me gira hacia él tan rápido que me duele el cuello.

Alexander está ahí, llenando el arco de la puerta.

El pecho se le alza y baja con fuerza, como si hubiera corrido hasta aquí.

Tiene la mirada desquiciada—feral, las pupilas tan dilat...

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