CAPÍTULO 167

ALEXANDER

—Bien. Te voy a dar pruebas.

¿Quiere jugar?

Vamos a jugar.

Hasta que no pueda ni formar oraciones.

Hasta que lo único que salga de esa maldita boca tan lista sea mi nombre—sollozado, gritado, suplicado.

—Desafío aceptado, esposa —le gruño al oído.

—¿Quieres acción? Vas a tener h...

Inicia sesión y continúa leyendo