CAPÍTULO 188

ALINA 

Oficialmente he perdido la maldita cabeza.

O sea, a niveles de locura total, de camisa de fuerza y celda acolchada.

No del tipo de locura linda de «comí helado para desayunar», sino del tipo peligroso en el que te quedas por voluntad propia en un edificio en llamas junto al hombre que prend...

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