CAPÍTULO 193

ALEXANDER

—Ambos casi morimos esta noche. Necesito sentirte viva bajo mis manos. Necesito follarte hasta que lo único que quede en tu cabeza sea yo: mi nombre, mi verga, la forma en que te hago venirte. Sin fuego. Sin Santos. Solo nosotros.

Alina se estremeció con fuerza contra mí, y su respiració...

Inicia sesión y continúa leyendo