CAPÍTULO 224

DARIUS

—Dilo —gruño, con la voz baja y salvaje.

Vuelvo a subirme a la cama como un depredador que reclama su presa.

Intenta provocarme, apretando juguetona esos muslos suaves, pero en el momento en que encajo mis caderas entre ellos, se abre de par en par como la putita necesitada que es para mí ...

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