CAPÍTULO 226

ALEXANDER

Siempre he sido yo quien tiene el control.

De mi imperio.

De mi cuerpo.

De mis emociones.

El impulso nunca me ha gobernado, y mi polla nunca ha dictado las reglas.

Hasta Alina.

Con ella, pierdo hasta el último puto gramo de control.

Me vuelve voraz.

Insaciable.

Un solo sabor de e...

Inicia sesión y continúa leyendo