CAPÍTULO 229

ALINA

No puedo respirar.

Siento el pecho como si alguien me hubiera ceñido una banda de acero alrededor de las costillas y la fuera apretando lentamente con cada latido.

Las manos me tiemblan con violencia a los lados y aprieto el borde del marco de la puerta con tanta fuerza que los nudillos se ...

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