CAPÍTULO 243

ALINA

—Esposa, vuelve aquí.

Su voz era baja.

Autoritaria.

La misma voz que usaba con hombres que sabían de sobra que no debían desobedecerlo.

Yo estaba justo detrás de Alexis, mirándolo con un desprecio puro y hirviente.

—¿Para qué? ¿Para que me encadenes otra vez a la cama como tu prisionerit...

Inicia sesión y continúa leyendo