CAPÍTULO 287

ALEXANDER

—Quieres el rastreador. La quieres de vuelta entera.

Su voz estaba hecha trizas, pero de algún modo la suficiencia sobrevivía igual.

—Vas a tener que quererlo más de lo que quieres verme sangrar. Me necesitas consciente. Y desde donde estoy sentado, esa no es una apuesta que vaya a perd...

Inicia sesión y continúa leyendo