CAPÍTULO 307

ALINA

Me besó otra vez, más suave esta vez, demorándose lo justo para calmar un poco el pánico que aún revoloteaba bajo mis costillas.

—Necesito que no te estreses. Órdenes del médico, ¿recuerdas? Para los dos.

Su mirada bajó un instante hacia mi vientre antes de volver a la mía.

—Vuelvo en cinc...

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