CAPÍTULO 309

ALEXANDER

—Por favor, D-Dimitri… yo… lo siento…

Chasqueé la lengua. Esa disculpa patética no se ganó nada más que una sonrisa fría. Me eché hacia atrás y lo miré durante un largo momento.

—Aww. Pobrecito —mi voz sonó casi burlona, casi divertida—. ¿Estás suplicando?

Su respiración se volvió irre...

Inicia sesión y continúa leyendo