CAPÍTULO 67

La oficina estaba cargada de humo de cigarro y un silencio caro, del tipo que solo llega después de ganar.

O de tomar algo que no quería ser tomado.

Vertí dos dedos del Macallan de doce años en un vaso de cristal y me apoyé en la barra de mármol en la esquina.

La tinta en el contrato apenas se ha...

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