CAPÍTULO 75

ALINA

En algún momento de la noche, mi cabeza se inclinó hacia atrás contra la silla y el sueño finalmente me envolvió como una marea lenta e implacable.

La oscuridad me tragó por completo. No podía ver nada, solo sentir. El frío. El peso. El miedo creciente que se enrollaba alrededor de mi co...

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