Capítulo 125 Sin dar su brazo a torcer.

Emiliano sonrió. Esa mañana tenía miedo de la reacción de su tía lejana quien repentinamente lo había llamado solicitándole conocer a su esposa, sin embargo, Alma había logrado impresionarla.

Amelia Ortega hirvió de rabia, pero se forzó a mantener su sonrisa, mirando a su padre, ambos supieron que ...

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