Capítulo 130 Sintiendose protegida.

—¿Me concederás esta pieza? Cenicienta. — cuestionó Emiliano.

Emocionada, Alma asintió. Aquello, era como un sueño.

—Por supuesto, mi príncipe. — respondió ella.

Comenzando a bailar tan delicada y apaciblemente, Alma y Emiliano se miraban a los ojos, perdiéndose sin remedio en la mirada del otro....

Inicia sesión y continúa leyendo