Capítulo 95 Sin poder moverse.

Él sonrió de medio lado, ocultando parte de la mucha inseguridad que sentía hacia la castaña y sus sentimientos.

—Eres tan mía, Alma…— le dijo al tomar su rostro y volverla a besar.

Ella rodeó su cintura con sus largas piernas, sintiendo esa fuerte mirada de su esposo que la devoraba completa, y q...

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