Capítulo 37

Serena

No era del todo mentira. Mi cara ardía, aunque no podía decir si era por el vino, por la corrida o por la forma en que Lance me miraba, como si yo fuera un rompecabezas que necesitaba desesperadamente resolver.

—Soy tu empleada —continué, dejándome inclinar apenas hacia su espacio—. No...

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