Capítulo 54

Serena

Pero no me moví.

Todavía no.

Porque las expresiones en las caras de Wesley y Vanessa eran demasiado perfectas como para pasarlas por alto. Wesley parecía alguien a quien acababan de decirle que la gravedad había dejado de funcionar: la boca ligeramente abierta, los ojos yendo de mí al guar...

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