30- Eres hermosa

Desde la celda de cristal en la que su sueño me había colocado, sus palabras, podía ver su diminuta figura queriendo, con tensión e intensidad, dominar este mundo. Ya no escuchaba las risas. Estábamos juntos dentro de la esfera de su sueño del teatro y su visión dilatada me había rodeado, me había e...

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