48- La fuga de Gerard

—¿Y tú qué eres? ¿Un sudaca? ¿Un gitano?

—No que yo sepa, señor. Tal vez.

—Tal vez tengas sangre de negro. ¿Tienes sangre de negro, Gerard?

—Podría ser, señor.

Gerard se mantuvo erguido y miró al frente, concentrándose en no dejarse provocar por este hombre.

—¿Sí? Bueno, todo lo que sé es que me d...

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