85- Maldita sea, te ves bien

Subieron por las escaleras traseras hasta la cocina. Era marrón y blanca, una habitación sobria y respetable que a Gerard le parecía que había sido decorada por última vez en 1920. Había un enorme Kelvinator que hacía ruido junto a una pared. Jacquel abrió la puerta del Kelvinator, puso los frascos ...

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