Ciento ocho

El almacén se alzaba frente a nosotros como un centinela silencioso, sus paredes de metal corrugado brillando tenuemente bajo la luz de la luna. Los muelles estaban llenos del zumbido de la maquinaria, pero el área alrededor del Almacén 12 se sentía casi anormalmente silenciosa. Marcelo y yo interca...

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