Ciento doce

El sonido del motor del vehículo se desvaneció, reemplazado por el pesado silencio del escondite. La cabaña estaba aislada, escondida entre árboles densos y rodeada de acantilados que ofrecían protección natural. Tan pronto como nos detuvimos, Leonardo fue el primero en salir, escaneando los alreded...

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