Doce

POV Amélia

No sabía a alcohol de la noche anterior ni a aliento matutino; sabía fresco y delicioso. La forma en que me besaba me hacía derretir.

La mano de Leonardo se deslizó por mi cuello, bajando lentamente hasta mi hombro, trazando mi clavícula y luego hasta mi pecho, donde tomó mi seno a ...

Inicia sesión y continúa leyendo