Ciento veinte

El zumbido rítmico de los rotores del helicóptero era el único sonido mientras volábamos sobre el denso bosque. El caos que habíamos dejado atrás se sentía como un eco distante, pero mi corazón aún latía con fuerza, la adrenalina negándose a desaparecer. Marcelo estaba sentado frente a mí, pálido y ...

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